Leon Chestov Pt. I: Introducción


“Hasta ahora nuestra ciencia no supo hacer otra cosa sino apartarse de todo lo que presenta la vida de terrorífico como si no existiese, y oponerle los ideales, que así aparecían como la verdadera realidad”

ChestovEsta frase de Chestov* resume fielmente su parecer y también su punto de partida para toda ulterior reflexión. Puede decirse, sin temor a equivocación, que el hombre ha tenido siempre miedo a lo desconocido. Por qué ese miedo no se manifiesta hoy más que enmascarado bajo el nombre de ciencia, y cómo ese miedo primigenio acabó –lo cual es un rasgo psicológico fácilmente determinable- convirtiéndose en dominación, no es, por su extensión, el propósito de esta reflexión. Ese miedo es ya expresado en la antigüedad con Parménides como miedo al cambio: “Es necesario decir y pensar esto: que lo que es, es. Pues hay ser pero nada no la hay.” (Parménides, Fr. 6) Lo más desconocido para el hombre es la muerte, y el poema de Parménides grita de pavor ante el cambio, ante el no-ser. El pensamiento no puede mantenerse a flote en lo desconocido y, así, la razón decide empezar a construirse bases sólidas sobre las que legitimarse. Esto es: comienza a imaginar qué podría ser aquello que consiguiera estar a salvo de todo lo tenebroso, de lo desconocido, del cambio; en definitiva, evadir la muerte.

El mayor ejemplo que nos ha dejado la historia de la filosofía es, sin duda, Platón. En su afamado mito quiere que nos liberemos de las cadenas que nos retienen en lo terrenal, es más, de aquello que se encuentra bajo la tierra y por ello en oscuridad; quiere que olvidemos el mundo de las sombras, que produce confusión en la razón humana. Nos promete, por otro lado, un mundo luminoso e ideal, completamente ajeno al cambio, al no-ser que tanto temía Parménides, para así alcanzar la eternidad.

Pero esto no es lo que quiere Chestov. Esto le parecen artimañas que con su pretensión de librarnos del engaño, acaban por confundirnos aún más, renegando de una realidad existencial para el ser humano. “Si la razón tiende a demostraciones indiscutibles, si aspira a verdades irrefutables y busca bases sólidas evitando toda la problemática […], entonces, este tipo de razón no puede y no debe tener nada que ver con las verdades existenciales que le atañen al ser del hombre, pues sólo en lo problemático, lo azaroso y lo irrepetible estas verdades adquieren su justificación auténtica” (Malishev: “Las reflexiones de Leon Tolstoi sobre la muerte en la hermenéutica existencial de Leon Shestov”, CIENCIA ergo sum, vol. 17-3, noviembre 2010-febrero 2011. Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca, México. Pp. 230-238).
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Breve anotación sobre el existencialismo


Hay quienes entienden que con la modernidad, con el cogito cartesiano, se puso la primera piedra de las filosofías existencialistas. Y quienes así lo creen no dudan en catalogar este filosofar (existencial) de insolidario en el sentido de ser puramente subjetivo.

No creo que esto sea así; ni tampoco pienso lo contrario. Entiendo que el “cogito, ergo sum” nada tiene de existencial. Por cómo llega Descartes a él, y por su significado.

Primum vivere deinde philosophari. Esto es lo que la filosofería quiere pasar por alto. Lo que caracteriza al pensar existencial es su preocupación por el hombre pensate. O tal vez sería mejor decir que: el hombre que piensa se preocupa, en su pensar, reflexivamente; le preocupa su existencia. Esta preocupación nace del hombre (entendido como ser humano, hombre y mujer) y no del pensamiento. El método cartesiano, la duda, es una artimaña del pensar, mas no del hombre que piensa: Descartes. Es una duda artificiosa por la que el hombre Descartes queda sometido a la voluntad (el juego) del pensar. Sigue leyendo

Animal afectivo


Dice Unamuno:

La filosofía responde a la necesidad de formarnos una concepción unitaria y total del mundo y de la vida, y como consecuencia de esa concepción, un sentimiento que engendre una actitud íntima y hasta una acción. Pero resulta que ese sentimiento, en vez de ser consecuencia de aquella concepción, es causa de ella. Nuestra filosofía, esto es, nuestro modo de comprender o de no comprender el mundo y la vida, brota de nuestro sentimiento respecto a la vida misma. Y esta, como todo lo afectivo, tiene raíces subconscientes, inconscientes tal vez.

No suelen ser nuestras ideas las que nos hacen optimistas o pesimistas, sino que es nuestro optimismo o nuestro pesimismo, de origen filosófico o patológico quizá, tanto el uno como el otro, el que hace nuestras ideas.

El hombre, dicen, es un animal racional. No sé por qué no se haya dicho que es un animal afectivo o sentimental. Y acaso lo que de los demás animales le diferencia sea más el sentimiento que no la razón. Más veces he visto razonar a un gato que no reír o llorar. Acaso llore o ría por dentro, pero por dentro acaso también el cangrejo resuelva ecuaciones de segundo grado.

[Del Sentimiento Trágico de la Vida]

El Pensamiento de la Muerte II: acción y sentido


Al final de la primera parte hay una apresurada relación del Pensamiento de la Muerte en tanto aniquilador de sentido. Se trata en esta ocasión de intentar acotar los límites de esta afirmación.

Toda acción, todo movimiento se torna baladí, pues qué importancia podría tener si al siguiente movimiento ya no será más; y el pensamiento, en tanto apropiación y proyección, es también movimiento y participa por ello de su mismo destino.

La plena conciencia de la muerte hace imposible el vivir. Vivir es propiamente actuar; es movimiento. El actuar persigue siempre un logro; que en última instancia dota de sentido al actuar (ya sea alcanzado o no) Sigue leyendo

Acercamiento a la orientación filosófica


Puede que muchos de los que hemos pasado por una facultad de Filosofía hayamos tenido la impresión, en alguna ocasión, de que lo que allí se cuece no es más que un juego de intelectuales. Con la modernidad y la instauración de las universidades el pensamiento filosófico se ha retirado él mismo de la vida (particular, social y política) para refugiarse en su torre de marfil. Es cierto que no ha faltado quien ha reafirmado el papel transformador del pensamiento teórico. O que algunas ramas como la ética parecen tener una repercusión más directa con el mundo -del que indudablemente se nutre. Pero no dejan de ser reflexiones alejadas del conflicto vital. Sigue leyendo

Situaciones límites


Cercioremonos de nuestra humana situación. Estamos siempre en situaciones. Las situaciones cambian, las ocasiones se suceden. Si éstas no se aprovechan, no vuelven más. Puedo trabajar por hacer que cambie la situación. Pero hay situaciones por su esencia permanentes, aún cuando se altere su apariencia momentánea y se cubra de un velo su poder sobrecogedor: no puedo menos de morir, ni de padecer, ni de luchar, estoy sometido al acaso, me hundo inevitablemente en la culpa. Estas situaciones fundamentales de nuestra existencia las llamamos situaciones límites.  Sigue leyendo

Filosofía sentimental, de Frédéric Schiffter


Título: Filosofía Sentimental

Autor: Frédéric Schiffter

Editorial: 451 Editores

Páginas: 149

Precio: 17€ aprox.

ISBN: 9788492891122

En una de mis últimas visitas a Lemus, una portada y un título llamaron mi atención. El título evocaba ingenuidad, cursilería, y representaba uno de los males que se ha apoderado en los últimos años de las publicaciones en el terreno de la filosofía. Ese mal por el que cualquiera escribe sobre cualquier cosa. Entonces lo agaré y lo abrí dispuesto a descargar mi ira sobra él. Pero la frase con la que empezaba era de Cioran. Súbitamente, la imagen de portada cobró así sentido y el título ya no evocaba cursilería ni ingenuidad. Sigue leyendo