Leon Chestov Pt. III: Nietzsche


“…allí donde, según la convicción general, no podía haber más que tinieblas y caos… puede que en aquella región cada hombre subterráneo valga tanto como el universo entero, y es allí, tal vez, donde los hombres de la tragedia encontrarán lo que venían buscando…”

Continuamos con el análisis de La filosofía de la tragedia, esta vez centrado en Nietzsche. Humano, demasiado humano fue, para él y para su obra, el punto de inflexión. Nietzsche, al igual que Dostoievski, comenzó siendo un romántico, un idealista. Sin embargo, para ver hasta qué punto rompió Nietzsche con su pasado basta decir que fue con HdH que Wagner decidió romper toda relación con él. No tuvo intención, siquiera, de darle explicaciones. Estaba enamorado del arte, las imágenes poéticas y los conceptos filosóficos. Nietzsche intentó preservar y convivir con esos ideales. Pero le fue imposible llevar consigo tal acto hipócrita. Y así, de pronto, abandonó todos los antiguos ídolos y enfrentó el mundo en la más absoluta soledad. Sigue leyendo

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Escritor vs persona: Dostoievski


Entre los escritores considerados malditos podemos encontrar a L. Ferdinand Céline, E. M. Cioran, C. Bukowski, etc. Pero también, al parecer, a Dostoievski. Según cuenta uno de sus biógrafos, Strakhov, en una carta dirigida a Tolstoi y publicada en 1913, Dostoievski “no podía reprimir su maldad”. Como creo que la carta no tiene desperdicio, copio a continuación lo que de ella publica Chestov en Las revelaciones de la muerte. Así habla Strakhov acerca de Dostoievski: Sigue leyendo

Apuntes del subsuelo, F. M. Dostoievski


Título: Apuntes del subsuelo

Autor: F. M. Dostoievski

Editorial: Alianza, 2007

Páginas: 149

Precio: 7€ aprox.

Primero, disculpas: aún no me aclaro si es Dostoievski, Dostoyevski, Dostoyevsky, Dostoevski… Díficil proviniendo de otro alfabeto.

Dicho esto, prepárense para coger aire. El comienzo de la obra es frenético, agotador, contradictorio, eléctrico, esquizoide… Y, sin embargo, absolutamente humano, terrenal, cotidiano, de carne y hueso. Es, en esencia, el sujeto del siglo XIX: un sujeto errante y abismático. Sigue leyendo

Aliosha e Iván Karamazov, sobre Dios [extracto]


«-Iván, dime, ¿Dios existe o no?

-No, no existe.

-Aliosha, ¿existe Dios?

-Sí.

-¿Y la inmortalidad, Iván, existe? ¿Una inmortalidad cualquiera, una pequeñísima inmortalidad?

-No, nada.

-¿Absolutamente nada?

-Absolutamente nada.

-¿Un cero absoluto o bien, con todo, alguna cosa? No será, pese a todo, la nada completa…

-Sí, un cero absoluto.

-Aliosha, ¿hay una inmortalidad?

-Sí.

-¿Dios y la inmortalidad existen, pues?

-Sí, Dios y la inmortalidad existen.

-¡Hum!… Es probable que sea Iván el que tenga razón.»

 

Los hermanos Karamázov, F. Dostoievski.