Kong Qiu, vida y pensamiento (resumen)


Vida

Kong Qiu[1] tuvo una infancia humilde. Su padre murió siendo él un niño. De joven ocupó pequeños puestos de funcionario como cuidador de almacenes o de ganado en la provincia de Lu. Se trasladó a Qi donde adquirió fama de sabio, retornando a Lu aclamado por el pueblo que le alentaría a ocupar un puesto al servicio del estado. Ocupó en un principio un puesto policial, al que hubo de renunciar por las intrigas de varias familias poderosas. Se dedicó entonces a viajar por las diferentes provincias o estados. En el estado de Wei comenzaron sus problemas al ser interrogado por el duque Ling acerca de estrategias militares. Inició en ese momento una huída que le llevaría a sufrir, junto a sus discípulos, grandes carencias. En este punto (años -497 y -484) se puede percibir ciertas cualidades que posteriormente manifestarían también los estoicos. Uno de sus discípulos, ante las dificultades se preguntaba si los hombres superiores pasaban también esas miserias. A esto, Konq Qiu le respondió: «Cierto que sí, pero es el hombre vulgar el que pierde toda compostura si tiene que sufrirlas»[2]. Finalmente, tras una serie de viajes conflictivos e infructuosos, regresaría a Lu, donde moriría cinco años más tarde: en -479.

Kong Qiu fue el primer letrado privado. La enseñanza, hasta ese momento, estaba restringida a la nobleza; propio del sistema feudal en el que se encontraba China en la época. Tras el debilitamiento de este sistema debido a la multitud de guerras en y entre los estados, aquellos nobles que perdían sus beneficios empezaron a tener que ganarse la vida ofreciendo servicios a quien pudiera pagarlos; la enseñanza fue uno de ellos. Kong Qiu no escribió nada directamente, pues la escritura personal de libros no se practicaba; únicamente la escritura para cuestiones histórico-oficiales. Sus discípulos recopilaron y transcribieron algunas de sus enseñanzas y dichos; escritos que hoy se conocen en occidente bajo el nombre de Analectas[3].

Pensamiento

Las piedras angulares del pensamiento de Kong Qiu son la rectitud () y la benevolencia (rén). La rectitud consiste en hacer lo que se deba, sin atender a los posibles beneficios. Es decir, es una virtud deontológica y no teleológica. En cada situación hemos de hacer lo que sea propio de esa situación. Mandato que recuerda mucho, no sólo a la ética kantiana, sino también a la primera regla de la moral provisional prescrita por Descartes en su Discurso del método[4].

Por otra parte, la benevolencia (rén) «consiste en amar a los demás hombres»[5]. Y recuerda, aún más, a la ética kantiana, pues la benevolencia, que a su vez se basa en la compasión o el altruismo (shù), es según Kong: «no hacer a los otros lo que no quieras que te hagan a ti»[6]. Lo que evidencia una similitud casi sorprendente con el primer imperativo categórico kantiano. La raíz de este amor al prójimo se puede encontrar en el sistema feudal de la época, en el que la nobleza constituía una red de relaciones familiares. Así, quien sea buen hijo, será buen discípulo, quien sea buen padre, será buen soberano, etc. En palabras de Kong: «La piedad filial y el amor fraternal son el origen de todas las acciones benevolentes»[7]. De este modo, la benevolencia (es decir, el amor) se va degradando a medida que se sale de los círculos de la familia (donde es máxima), y disminuye con los vecinos, aún disminuye más con los forasteros, etc. Si al principio, al hablar de su vida, nos referimos a cierta actitud estoica, no fue baladí. Según Kong, la benevolencia no se adquiere por enseñanza externa, sino por autoimposición; es el autodominio el que acabará engendrando la pura benevolencia. La actitud estoica tiene aquí mucho que ver con el destino. El destino (mìng) tiene un peso muy fuerte en la cultura china, y el éxito o fracaso depende de él. Lo mismo ocurre con la benevolencia pretendida por el maestro Kong. Su actitud es estoica porque a pesar de que su éxito, es decir actuar benevolentemente, no depende de él, lo intenta hasta el fin de su vida.


[1] Kong es el nombre familiar, y Qiu su nombre personal. Conocido en occidente como Confucio por la latinización de Kongfuzi (“el maestro Kong”).

[2] MOSTERÍN, J.: China. Alianza, 2007. Pág. 55.

[3] CONFUCIO: Analectas. Editorial popular, 2009.

[4] DESCARTES, R.: Discurso del método. Espasa Calpe, 2005. Pág. 59.

[5] MOSTERÍN (pág. 58)

[6] Ibíd., pág. 59.

[7] Ibíd., pág. 60.

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