Ser y Tiempo: Introducción. Capítulo primero


Necesidad, estructura y primacía de la pregunta por el ser

§1. Necesidad de una repetición explícita de la pregunta por el ser

La pregunta por el ser ha estado siempre, desde los albores de la Filosofía, sobreentendida. Ha habido cierta preocupación filosófica por el ente, los entes, el ente supremo, etc. Sin embargo, el concepto más universal ha sido obviado. Los prejuicios acerca de la innecesariedad de la pregunta por el ser son 3: Primero, «el “ser” es el concepto más universal» y por ello, indiscutible. Segundo, «el concepto de “ser” es indefinible». Y tercero, «el “ser” es un concepto evidente por sí mismo».

§2. La estructura formal de la pregunta por el ser

Toda pregunta está condicionada: «El preguntar mismo tiene, en cuanto comportamiento de un ente -del que pregunta- su propio carácter de ser». Es decir, toda pregunta está caracterizada por aquello que a su vez caracteriza también a quien pregunta. «La comprensión del ser mediana y vaga puede estar, además, impregnada de teorías y opiniones tradicionales acerca del ser…». Por tanto, todo preguntar ha de tener en consideración estos condicionantes: «…elaborar la pregunta por el ser significa hacer que un ente -el que pregunta- se vuelva transparente en su ser».

§3. La primacía ontológica de la pregunta por el ser

¿Qué se puede esperar de este preguntar? ¿Es pura especulación? El avance en toda ciencia -entendida como el estudio de las distintas regiones del ente- no se produce tanto en la recopilación de datos como en “el cuestionamiento de las estructuras fundamentales” (véase, si se quiere, a Kuhn); es decir “por la revisión más o menos radical de los conceptos fundamentales”. Por lo tanto, la pregunta por el ser tiene dos objetivos: Uno, «determinar las condiciones a priori de la posibilidad [no sólo] de las ciencias que investigan el ente», y dos «determinar la condición de posibilidad de las ontologías mismas que anteceden a las ciencias ónticas y las fundan».

§4. La primacía óntica de la pregunta por el ser

Primero distinguir. La comprensión de sí mismo (del Dasein) desde su existencia es: “comprensión existentiva” [existenzielle]. Mientras que el análisis de la estructura ontológica de la existencia, es decir, lo constitutivo de la existencia, es: “comprensión existencial” [existenziales].

  • La analítica existencial del Dasein como base para una ontología fundamental:

Al Dasein le es propio “estar en un mundo” que es lo más anterior (primario), y se relaciona en ese mundo con otros entes, pero siempre con esa “precomprensión” anterior. El Dasein carga consigo siempre, en toda relación con los entes (ontología), “una comprensión preontológica del ser”.

  • Primacía del Dasein sobre todo otro ente:

-Primacía óntica: «El Dasein está determinado en su ser por la existencia».

-Primacía ontológica: «en virtud de su determinación por la existencia, el Dasein es ontológico en sí mismo».

-Primacía en tanto “condición de posibilidad ontico-ontológica de todas las ontologías” pues en la comprensión de la existencia hay ya “una comprensión del ser de todo ente”.

M. HEIDEGGER: Ser y Tiempo. Trota, 2006. Pp. 25-37

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