El Aleph


Autor: Jorge Luis Borges

Título: El Aleph

Editorial: Alianza, 2009

Páginas: 203

Precio: 8,17€ aprox.

Recopilación de dieciocho relatos del escritor bonaerense que adopta el título de uno de ellos. Del primero al último, todos y cada uno hacen gala de una expresión y un trato y domino de la lengua exquisitos, que sin embargo en ocasiones resulta un tanto artificioso. Más allá de esta anotación gramático-expresiva, que no deja de ser una anécdota que únicamente echará para atrás a algunos lectores más dados a una lectura liviana, lo verdaderamente jugoso se encuentra en algunas de las cuestiones que se tratan. Común a casi todos los relatos es la preocupación por el tiempo, comenzando desde el primero, titulado El inmortal, en el que se da cuenta de los estragos que un continuo e incesante pasar del tiempo causaría en los hombres. Respecto al tiempo se habla también en otro relato: Los teólogos, donde hay una pequeña referencia a la concepción del tiempo que Nietzsche presenta en el Zaratustra con conceptos como la Rueda y la Serpiente; llegando a cierta “apología” del momento en otro de los relatos (Biografía de Tadeo Isidoro Cruz). Atreviéndonos incluso un poco más, en el relato La otra muerte podemos encontrar una referencia cercana a la física moderna al hablarnos de las consecuencias de modificar el pasado, dando con ello pie a un “multiverso”. Junto con esto, de manera inseparable a la cuestión del tiempo, va aparejada la memoria y el olvido, temas también recurrentes en toda la obra: imágenes que configuran los recuerdos en nuestra memoria y su posterior desintegración, dejándo únicamente palabras. No faltan tampoco menciones a multitud de pensadores, entre ellos algunos directamente relacionados con la filosofía como es el caso del relato La busca de Averroes. En cuanto al relato que da título a la obra, sigue la estela de la preocupación por el olvido, pero llevada un paso más allá. Definir el Aleph es complicado, digámos que en él todo está contenido, y el protagonista al contemplarlo tiene acceso a esa completud. Ya la filosofía se prefiguraba en su nacimiento como curiosidad, como un conflicto erótico…¿cómo seguir viviendo después de haberlo visto todo? La respuesta será, para el protagonista (Borges): ¡El olvido! que le devuelve el sueño tras noches de insomnio.

Cuando se acerca el fin, ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s